“Por Dónde le Entra el Agua al Coco” desde Barco Antillano.

Del 30 al 31 de Enero, como es ya tradición, Barco Antillano  y su tripulación, se reúne en su sede Armadita, para efectuar su Jornada de Convivencia “Por Dónde le Entra el Agua al Coco”. Que se basa en hacer en comunidad, un viaje reflexivo hacia el interior de su membrecía, y en busca del factor común, que nos une.

 

La fecha elegida, está relacionada a la escala en puerto habanero, que hiciera el barco donde viajaba Antonin Artaud, con rumbo a México, buscando “El País de los Tarahumaras”, en las serranías del estado Chihuahua, en el año 1936.

¿Por qué Antonin Artaud en Armadita? Es prácticamente imposible decirlo en pocas líneas, por cuanto preferimos tomar algunos pasajes de sus escritos y  señalar que – pese al tiempo, y la forma- hay punto convergente entre su visión del teatro y nuestra práctica del mismo,  como es el empeño por desentrañar la problemática que gira en torno a una comunidad. De una comunidad que es tuya; que sabes específica y universal a la vez;  que te inquieta y te satisface; que te anima y te defrauda a la vez, y que – inexorablemente- te liga a tu  compromiso social y el mundo que lo rodea.

(Antonin Artaud. 1896-1948. Un contemporáneo de Brecht, cuya colección de ensayos “El teatro y su Doble” (1938), ejerció una de las influencias más importantes en el panorama teatral después de la II Guerra Mundial. De éste, apunto:)

En el Manifiesto surrealista, señaló:

  • “Me pasaría la vida entera dedicado a provocar las confidencias de los locos. Son gente de escrupulosa honradez, cuya inocencia tan sólo se puede comparar a la mía. Para poder descubrir América, Colón tuvo que iniciar el viaje en compañía de locos. Y ahora podéis ver que aquella locura dio frutos reales y duraderos”.
  • Diagnosticó que la sociedad estaba enferma y necesitaba curación. Rechazaba el drama psicológico y buscaba en su lugar, una experiencia teatral religiosa, comunal, que llevara a cabo esa curación.
  • Contraponía su concepto del teatro ‘puro’ con la peste, con el fin de destruir las viejas formas y propiciar la aparición de algo transformado y nuevo
  • Basándose en su comprensión imperfecta de ciertas formas del teatro oriental y de rituales primitivos, hizo un llamado para crear un nuevo lenguaje teatral, conocido como Teatro de la Crueldad. Éste, debía sacudir a los espectadores, reduciendo al mínimo o suprimiendo las palabras y utilizando, en su lugar, sonidos puros, gestos y movimientos, redefiniendo la frontera entre actores y espectadores.

Por eso, Barco Antillano, da a esta reunión un tono ritual, acorde a este hombre de teatro. Y lo hace el día 30 y 31 de Enero, en recordación de la única ocasión-conocida- que el mismo visitara nuestro país, justamente, en un puerto de la Bahía de nuestra fabulosa Habana, en la cual- se sabe-  permanece solo unos días, porque el día 7 de Febrero ya se encuentra en México, como era su propósito.

De su estancia en la Habana, escribió:

  • “…llegado a la Habana vi intelectuales y artistas y me siento ya en la corriente que buscaba…”
  • “…La Habana es un país de ritos negros africanos y un hombre me dijo allá lo que yo debía escuchar en la vida, para que el mundo de imágenes que está en mí… decida en cierto sentido…”

De su estancia en México, señalo estos aspectos que, por su contenido y simbología, lo conectan con nuestro proyecto, en particular, con la visión comunitaria y nuestro evento mayor: Por la Ruta del Agua:

  • “México es una civilización espasmódica, la realización viva y concreta de una filosofía. Yo no creo que ninguna otra civilización en el mundo nos proponga ejemplos tan claros y tan animados… Un ejemplo perfecto…”
  • “…Mi misión, si existe, consistiría en obtener y fijar ese dinamismo donde, como en la filosofía de Heráclito, la Tierra simbolizada por los volcanes y las serpientes, El Agua simbolizada por dioses múltiples, las caras infinitas de Tláloc y las plumas de los pájaros de la tempestad, El Aire simbolizado por chales de pájaros, del pájaro trueno al pájaro quetzal, el más precioso pájaro del cielo y El Fuego simbolizado por el pájaro trueno  y las volutas de los volcanes.”
  • “Otro de los dioses importantes era Tláloc, dios de la lluvia, casado con Chalchiuhtlicue, diosa del agua, a la que se solía representar con la imagen de una rana, y con la que tuvo muchos hijos(los tlalocas o nubes), que vivía en un paraíso de aguas llamado Tlalocan,(…) le hacían fabricar ídolos a imagen de Tláloc, y los veneraban, ofrendándoles maíz y pulque…porque lo relacionaban con la agricultura (…) y otra forma de la deidad del agua…” Su festival se celebraba entre junio y julio, cuando la planta del maíz había madurado completamente”.

La imagen del Dios Tláloc está en el Museo Nacional de Antropología, en Ciudad México. Llama la atención su figura, como un títere plano troquelado, de mítica belleza y vivo color, que parece danzar…Aspectos  que apuntan  hacia una cultura del agua y su ecosistema, y que apreciamos  de trascendental importancia, al clamor mundial que hacen los pueblos hoy, y que nosotros apoyamos con nuestra Ruta del Agua… y en nuestra acción personal, de cada día.

También nos llamó la atención su vínculo en suelo mexicano con los títeres, a los que llamo Maniquíes: De esa experiencia escribió:

  • “He sido invitado como delegado por Francia, a un pequeño Congreso de Teatro Infantil…, en el que se tuvo a bien encomendarme una” ponencia” sobre el dinamismo en el teatro Guignol… Las imprecisiones y sugerencias que hice han provocado  una especia de escándalo en la compañía,- yo debería decir la turba de Maestros-… han comprendido que les hablaba de cosas sobre las que nunca habían pensado en la vida…”
  • “…El Gobierno (de Lázaro Cárdenas, acoto) envía compañías de títeres a todo el país. Y éstas me ha recibido a veces a golpe de fusil. Se me ha invitado a dar un informe sobre el dinamismo de los maniquíes… Toda mi sugerencia ha sido adoptada y serán cumplidas…”

Y concluyo: Esta jornada  la hacemos  con juegos introspectivos, como mirándonos  a un espejo, y alegrándonos el corazón, en la empecinada tarea de ser cada vez mejor, al menos que ayer. Y lo hacemos  tomando agua de coco, como quien bebe su gracia; y la mezclamos, como  sugiere aquella frase de Guillén: “Todo mezclado, todo mezclado”… porque en fin de cuentas, queridos todos… de español,  canario, congo, carabalí, chino, festivo y loco…! Todo cubano, tiene su poco!

Notas. Antonin Artaud: México y Viaje  al País de los Tarahumara.

Colección Popular.

Fondo de cultura económica. México.

(CORTESÍA DEL COORDINADOR DEL GRUPO “BARCO ANTILLANO”,JULIO CORDERO)

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