Reguilete: confesiones serias de un payaso divertido

Confesiones serias de un payaso divertido

Por Omar F. Mauri

¨Dice mi madre que nací con la nariz roja porque hacía frío. En realidad, es que sería payaso”, -explica Héctor Jesús Méndez González, o mejor Reguilete, popularísimo en los amaneceres del domingo de Cubavisión. Hace unos años, pertenece al grupo de teatro Tacón, en Mayabeque.

Nacido en Manzanillo (12 de diciembre de 1978), a los siete años se escapó a la casa de la cultura. “Fue el primer chancletazo que recibí; pero comencé en un grupo de pioneros aficionados y como era tan ocurrente me daban siempre los papeles más importantes, o sea, informes, resúmenes y actas que debía entregar a la directora de la casa de cultura”.

Dos años después, forma parte de un grupo de aficionados en Radio Granma, con la excelente directora, Georgina Mendoza. Aquel programa aún se mantiene con los mismos personajes de otrora, Héctor y Esperanza.“Lo recuerdo con mucha gratitud y honor.”

Todo el arte me encantaba y me antojé de ser mago. Entonces vendían unas cajas de magia por el cupón 32 de la libreta de productos industriales.

Por suerte, conocí al mejor mago de Manzanillo (el único que había entonces), Pablo Riera quien me enseñó no solo magia, sino los principios del verdadero artista: cómo pararme, cómo mirar al público, cómo caminar en un escenario… Fue una escuela, como también conocer al mejor payaso del pueblo, Manuel Santos (el único en Manzanillo). Con él aprendí a maquillarme, a crear un personaje antes que el vestuario, comencé a mirar y sentir como payaso. A ambos le debo lo que soy.

En 1996, comienza a estudiar Filosofía en Universidad de Santiago de Cuba, a par, visita a Alberto Pujals (considerado padre de la magia en Cuba), al Mago Ayra y Manuel Romero Gascó, quienes lo inician profesionalmente y es cuando nace Reguilete.

Abandona los estudios y regresa a su pueblo, a laborar en el grupo de teatro profesional Ategua, donde amplía su formación con los directores Tony Fernández y René Reyes (Guerrilla de Teatreros), se adentra en los títeres y le ofrecen integrar un nuevo grupo, Teatro Tuyo, en Las Tunas.“Aquí Reguilete alcanza mayoría de edad: ya tiene un vestuario definido, un maquillaje que se mantiene hasta hoy y una psicología más profunda.”

“En 2002 me proponen venir a trabajar en la compañía dirigida por la actriz Nilda Collado. Fue extraordinario beber la sabia de Trompoloco, monté sus rutinas, accedí a sus libros, sus escritos, su vida… un giro formidable en mi formación.”

Luego integraría el grupo Teatro de las Olas (Batabanó, 2012) y de Pentaclown-Habana, hasta llegar a la TV, al programa Mundo mágico y ahí quedé hasta que nació Peque Soy.

“Finalmente, Tacón y su narración oral escénica, estimulan mi formación, para aprender y aprehender nuevas técnicas.

–¿Y cómo repercute la tradición del payaso cubano?

El payaso cubano ha creado ya su propio estilo. Es jaranero, chistoso, lleva el humor en la sangre y logra un estilo carismático, tragicómico, único y relevante, como Trompoloco (Erdwin Fernández). De él aprendí que “el actor vale lo que vale su última función”, es decir, entregarse, dar lo mejor, ya sea en un cumpleaños o en el Karl Marx. Lamentablemente, Cuba no ha dado muchos grandes payasos.

Trompoloco fue un genio en la locución, el doblaje, la tv, como actor, escritor y director… Era muy completo. También se recuerdan a Chorizo (Roberto Torres), Choricito, su hijo. El primero fue casi analfabeto, pero tenía un don sorprendente para improvisar, Tapón (Rafael Rodríguez) y Filiberto.

Hoy es moda en Cuba el clown mudo, con lenguaje extraverbal, pero el payaso cubano es muy hablador, usa gestos, pero ¿te imaginas taparle la boca a un cubano? Cada estilo tiene sus códigos y son válidos.

– ¿Y el payaso de cumpleaños?

Hay mediocridad en muchos colegas: se pintan malamente y copian dos rutinas, con trajes horribles y códigos alejados de los niños. Pero no son todos los que cobran por eso.

Hacer cumpleaños es una escuela más difícil que un teatro: no hay escenario ni audio y las condiciones superan lo imaginable. Pero el beneficio más grande es el que te hace crecer.

En TV hice pequeños papeles en Tras la huella, Cuidemos el amor y algunos spots, pero Peque soy ha sido el más fructífero y prolongado. Es una gran responsabilidad ser uno de los payasos más conocidos en Cuba. Aunque sin maquillaje no me reconocen, debo ser ejemplo, ser comprensivo y paciente sin creerme superior a nadie, seguir cultivándome, estudiando, no estancarme. Cuando alguien halaga mi trabajo, me digo:“no he hecho nada, solo soy un simple servidor” y así lo vivo.

La amistad con Ariel Meneses (payaso Petin) viene de Pentaclown-Habana hace más de ocho años. Normalmente escribo el guion del programa, pensando en este juego de figura-contrafigura. Tuve que adaptarme pues Reguilete no es el payaso serio que vemos en la pantalla. Todo lo contrario.

Y si en algunos diccionarios todavía aparece “rehilete”, mi payaso es Reguilete, sin faltas de ortografía.

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