Blanca Felipe en predios de Juglar del Cisne

Blanca Felipe en predios de Juglar del Cisne

Por Omar F. Mauri

Sorpresa es el calificativo justo que mereció la agrupación Juglar del Cisne, proveniente de Minas de Matahambre (Pinar del Río), con la obra “Beatriz y los papás malvas”, de la dramaturga Blanca Felipe: fue la chispa de magia en la Jornada Internacional de Teatro Amateur Blanca Becerra, celebrada en Bejucal (Mayabeque), el pasado octubre.

Escrita en 2004, “Beatriz y los papás malvas”,siguió a “Romelio y Juliana”, una obra antológica en el repertorio del Guiñol Los Cuenteros, grupo en el cual labora como asesora.

Blanca Felipe Rivero (Quivicán, 1963) es, además, crítica teatral, dramaturga, investigadora,miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, de la Comisión de Expertos del Consejo Nacional de las Artes Escénicas y del Consejo Nacional de Casas de Cultura. Es también profesora en la Universidad de las Artes (ISA) y ha publicado “Ventana de estrellas” (Editorial Gente Nueva, 2014). Su intensa labor creativa aparece representada en colectivos teatrales de todo el país.

En “Beatriz y los papás malvas” vuelve los ojos al interior del hogar y a los conflictos que tensan la vida de los niños desde la propia perspectiva infantil. La disolución familiar, el abandono y la soledad alcanzan matices estremecedores en esta obra que llegó a escena en 2010. Pocas veces la dramaturgia dedicada a niños y jóvenes ha prestado interés por tales temas.

Por tanto, era un reto muy complejo la versión presentada por Juglar del Cisne.

Cada elemento de la obra tributa al logro de una atmósfera íntima y altamente poética en toda la puesta, y especialmente por los personajes de Bea y su abuela.La niña fluye entre la nobleza y profundidad de sus sentimientos a los tonos más grises de la realidad familiar y hogareña, una realidad de la cual es consciente y lucha por mejorar su abuela.

El triunfo de cada componente escénico es en la unidad que consiguen: el diseño de los muñecos, sencillos, coloridos y de líneas dulcificadas, se confirman en un manejo orgánico y voces bien concebidas. A escala exacta, la escena concibe creativamente los espacios del hogar, que se tornan escenarios subjetivos para los seres que acompañan la soledad de Bea.

De la altura de sus propósitos y el modo en que lo alcanzan, “Beatriz y los papás malvas”de Blanca Felipe y Juglar del Cisne y dejaron a un público imantado, resistido a creer que terminó la función.

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